sábado, 30 de noviembre de 2013

Como Escribir una Novela Romántica


Como Escribir Novelas Románticas
Como Escribir Novelas Románticas.
 “Escribir una novela es un proceso en desarrollo progresivo que va cambiando cada día y durante el cual el autor va pasando por diversas etapas. Es el mismo proceso creativo para cualquier tipo de libro, lo que cambia es la forma”.
La Novela Romántica tiene gran demanda a nivel mundial. Millones de mujeres, y también muchos hombres, la buscan para soñar con el romance y el amor ideales y escapar un poco de los problemas y el agobio de la vida cotidiana.
Quien aprende a escribir bien este tipo de historia puede tener muchísimas oportunidades en el mercado de la Literatura, ya que existen muchas editoriales en todo el orbe que las publican debido a su alto consumo, además de los sitios de venta de Ebooks Digitales como Amazon y otros tantos.
El escritor de Novela Romántica debe ser un hacedor de sueños, un mago de la pasión, un creador de intensos romances capaz de despertar la esperanza en los corazones y la certeza de que el verdadero amor entre dos personas puede ser posible. Es hacer que las cosas bellas de la vida triunfen por encima de todo, que se haga realidad aunque sólo sea en las páginas de un libro.
Quizás ya tengas las ideas para tu libro, pero no sabes cómo poner en orden todo lo que tienes en tu cabeza.
Este curso te armará de las técnicas narrativas necesarias para escribir una Novela Romántica. Se apoya en textos de la RAE, escritores y teóricos para explicar las herramientas que te ayudarán a escribir tu próxima Novela.  
Deberás estudiar cada clase en su orden y razonar, memorizar y ejercitar cada orientación, lo cual te permitirá ver rápidamente resultados.  Aplica cada clase de este curso y  emprende esa apasionante aventura que es escribir una novela de este género.

 

 

Índice de contenido.

Palabras de bienvenida.

 

Clase 1

Novela romántica.

Definición.

Características fundamentales.

Nivel de sensualidad.

Ejercicios.

 

Clase 2

Tipos de Novela Romántica.

Romántica histórica.

Romántica contemporánea.

Chick Lit.

Romántica erótica.

Relatos románticos o novelas cortas.

Subgéneros.

Ejercicios.

 

Clase 3

Pautas para escribir una novela.

Primer Paso: La Idea.

Segundo Paso: Estructura. Narrador. Mudas. Espacio. Tiempo.

Incidente inicial.

Serie de complicaciones progresivas.

La crisis.

El clímax.

Final.

Ejercicios.

 

Clase 4 

 Preparación.

Tercer Paso:

Argumento.

Cuarto Paso:

Más del clímax.

Quinto Paso:

Lógica interna.

Ejercicios.

 

Clase 5

Creación de personajes.

Sexto Paso:

Clave principal.

Aspecto físico.

Psicología.

Biografía.

Ejercicios.

 

Clase 6

Guiones de diálogo.

Ejemplos.

Ejercicios.

 

Clase 7

Escenario, época y acción.

Séptimo Paso:    

Lugar donde transcurre la acción.

Octavo Paso:

Época.

Noveno Paso:

Punto de vista. 

Ejercicios.

 

 Clase 8

Comienza a escribir tu novela.

Décimo Paso:

¿Por dónde empezar?

Ejercicios.

Onceno Paso:

Final.

Ejercicios.

  

Clase 9  

Más sobre Novela Romántica.

Popularidad de la Novela Romántica.

Demanda.

Orientación de lectura.

 

Clase 10

Vocabulario técnico. 

Recomendaciones.

 

Palabras finales.

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Como Escribir Novelas Románticas
Formato Digital:  PDF
9,99$
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lunes, 18 de noviembre de 2013

El polvo de los teatros



El polvo de los teatros

     Los teatros son cascarones de brujas abiertos a la tempestad. Surgen o se desmoronan. Quien toque sus tinieblas se lamentará eternamente. No toquéis sus sienes ni sus vestes grises. Sed misántropos que pasan lejos con las pestañas muertas.
    Los teatros son vainas oscuras. Por sus canales agujereados va nuestra sangre. No os acerquéis cuando respiren y el viento cruja en sus adentros. El viento puede pegar a cualquier rostro una máscara de alcoholes hirvientes. No aceptéis sus pactos. El vaho brumoso observa:
-Teatro, miradme con tu cubierta mohosa, con tus ojos maquillados y rojos.
     No hay cruces ni campanas. Nada cuelga de las telas del agua. El ángel de la niebla camina sobre los sueños. Quizás lo inhalen las momias de las actrices dolidas, quizás muera ciego en el morboso ritual de las brujas.


(De “Libro blanco”)

Seres de la brizna



Seres de la brizna


    Abismados en el pasto alientan bajo la luna. La hierba sostiene toda la noche de sus cuerpos. El aire frío baja de la sierra.
     Cuánta luz en las astas leves que un día violarán los novilleros. Es esta mansedumbre la soberbia en ciernes, la furia que detendrán las barreras en alguna plaza enajenada.
     Acaricio sus cabezas oscuras desde la transparencia, y esfumaría el sino de muletas y estocadas. Mas la bravura de un linaje es ambrosía para otras bestias que no renunciarán a herir lo indómito, su belleza.


(De “Libro blanco”)

Inercia

                                               

Inercia

    Es turbia el agua, débil la corriente. Nada puede desatarme de tanta vegetación y trastos hundidos. Veo tan cerca el aura de los peces, flota en esta calma que desciende a lo insondable, o asciende al roble que se deshace en una nevada violácea. Las flores caen, indiferentes, al abismo.




(De “Libro blanco”)

La mujer que sobra



La mujer que sobra

                                                            I
     Dicen los que fueron sus amantes que no sabe hacer el amor. Dicen que cierra los ojos y se queda, ante todo, largamente escuchándoles el corazón. Piensan que no entiende el ansia desesperada y rápida de ellos. Agregan sonriendo:
-Es una mujer que sobra.

                                                            II
     En un lugar de la tierra hay un hombre desconsolado, porque sus amantes hacen tan bien el amor que lo dejan  hueco, vacío. Él busca una mujer que, ante todo, le escuche largamente el corazón encimada a su pecho.

                                                          III

     La mujer que sobra cruza todos los días el puente y tira al agua una moneda. ¿Podrá descubrir ese hombre que la sueña desde cualquier puente, su señal luminosa?


Ciprés




Ciprés


                       Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
                          aunque es de noche.
                                                  
                                               Juan de la Cruz



El ciprés me abraza con su pecho de humo. Príncipe de paz que me traspasas con la esencia pura de tus ramas, ¿será este tu reino, este abismo al otro lado de la sombra? El atardecer me hiere con tu soledad rojiza en la bruma.
     Sé que me amas, esfumado, junto a los fríos monasterios. Me amas cuando amanece y la luz del sol derrama oro sobre ti. Cuando te vuelves aquella cúpula de cristal en las sierras nevadas.
     Príncipe de paz, amado que guardas el mundo, los lagos, las noches, haz que se disperse el polvo de todos los ojos,  y todos puedan verte en el dulce silencio de la quietud.


(De “Libro blanco”)

domingo, 17 de noviembre de 2013

Y si no vuelvo



Y si no vuelvo

A mi madre



Como la perenne luz que nos ha conmovido el amor durante años
quédate intacta.
No se vuelen las flores únicas de tu cabeza.
Deja las lágrimas correr por el espejo
será el camino brilloso
que harán sobre la tierra siempre las babosas.
Puede desmoronarse la vida,
caer como otros jazmines marchitos en lo sagrado
pero tus  cantos
dolerán en las últimas ruinas del mundo
y salvarán a los guerreros de la avaricia y la luna.
No te sientes en el quicio de los silencios.
Si aún no te bastan los secretos
la necesidad de las manos en otro suelo para nombrarte
echa todos los caballos
toda la hierba en tu pañuelo
y canta.


(Del libro “Revelaciones”)